
La American Family Association pide a los estadounidenses que no compren productos de Unilever, la compañía propietaria de Dove.
La campaña esta motivada por los anuncios de la nueva línea de productos de belleza “Pro-Age” y giran en torno al concepto de que la belleza no tiene edad.
En estos se ven mujeres de más de cincuenta años desnudas.
La campaña también ha recibido criticas de grupos feministas que afirman que contribuyen a la “sexualización” de la imagen de la mujer.






