
Christian Lacroix diseñó para el verano siluetas delicadas con vestidos ‘sombrilla’ de cintura estrecha, faldas rectas y vestidos en tubo con mangas cortas rizadas. También mostró túnicas pintadas y vestidos con telas que recuerdan los años 50, como un tejido blanco con manchas negras y color limón.
Las mujeres llevaban turbantes y sombreros recubiertos de un pañuelo de seda.
Acompañaban las faldas con una chaqueta, por ejemplo rosa en piel de anguila o azul real en piel de serpiente.
“Estudié con cuidado las fotos de la moda en Estados Unidos en los años 40-50″, explicó Christian Lacroix al finalizar el desfile, evocando también “la pintura de los Nabis o de Marie Laurencin” y “los sombreros de los años 40″.p>






