
Kiminori Morishita, que lanzó en Tokio, en 2002, su primera colección, eligió la luz, el color y el paso del tiempo para dar vida a un Indiana Jones siempre con gafas y pajarita muy particular, y desde luego, europeo, como precisó en el dossier entregado a la prensa.
El artista mostró su amor por los materias envejecidas y los cuadros, de colores y tamaños diferentes, mezclados entre sí; los pantalones, siempre remangados; el chaleco como prenda clave para todo momento, al igual que la pajarita; y el mono, con peto o de cuerpo entero, pero siempre con el indispensable chaleco.






