
La propuesta de Amaya Arzuaga sobresalió por su concepto más que por sus posibilidades reales. Las prendas son tan vanguardista y arquitectónicas que difícilmente serían la elección para una fiesta, por ejemplo, pero de que causarían impacto, eso seguro. Los materiales van desde el cuero hasta el gazar de seda y los colores son neutros.






