
Antonio Marras transmite la nostalgia en la Semana de Moda con el homenaje a la escultora francesa Camille Claudel, de la que reproduce sus estatuas de yeso y dedica la lectura en francés de trozos de sus cartas.
El modisto de Cerdeña, que por años trabajó para Kenzo, escogió un ambiente de finales del siglo, que recuerda deliciosamente el pasado, con modelos con el rostro velado y vestidos cortos de seda bordados y delicada pasamanería.
La sobreabundancia de hombros descubiertos, los chalecos adornados con pedrería, los trajes de tul, las perlas metálicas incrustadas se imponen en los abrigos cortos.






