
El gran modisto italiano Giorgio Armani viste a una mujer que conquistó ya el poder y no necesita más confirmarlo a través del traje algo masculino, dando rienda suelta al garbo y a la ternura femenina, como declaró el mismo Armani.
“He decidido desvestir a la mujer para darle más gracia”, admitió el modisto, quien presentó una colección llena de velos, transparencias y ligereza.






