
Con la presentación en Milán de su colección primavera/verano 2009 la firma alcanza sus treinta años de historia. El desfile quiso ser una unión de la tradición y el presente de la marca.
Esta colección se inspira en un elemento clave de la marca a lo largo de su historia: la Medusa, el corazón de la maison.
Donatella Versace, con la colaboración de la ilustradora Julie Verhoeven, ha reinterpretado este símbolo, dando como resultado una serie de “prints” que se reproducen en las diferentes prendas de la colección.
En este contexto de adaptar a la actualidad detalles claves de la historia de la marca cobran protagonismo en esta colección las cremalleras, de dimensiones exageradas.
Además, se reinterpreta la silueta femenina a través de la combinación de diferentes elementos hasta crear una nueva silueta futurista denominada “box shape” en los vestidos.
Para conseguirlo se utiliza un efecto óptico, marcando mucho la cintura en los vestidos ultracortos.
Una combinación fresca de colores luminosos y muy veraniegos como el blanco, el amarillo limón, el rosa, el azul y tonos arena se mezclan con brillantes dorados.
Una combinación que se encuentra tanto en los tejidos como en los bordados.






