La estautilla entregada por la Academia de Cine y diseñada por Jose Luis Fernández está valorada en más de mil euros.

Los hechos ocurrían cuando después de la gala. Albert Solé, ganador del Goya al mejor director por el documental “Bucarest. La memoria perdida”, acudia a la fiesta que Álex de la Iglesia y su equipo celebraban en una discoteca de la madrileña calle Echegaray.
Con toda normalidad el director deposito la preciada estatuilla en el guardaropia; cuando finalizo la fiesta fue a recorgerla pero al parecer el Goya ya no estaba. Al parecer la chica del ropero se la había entregado a un hombre, que la había reclamado. Albert Solé aún no puede creer lo que ha pasado y asegura que el robo del Goya “es un robo a la ilusión de muchos años”.







