El Bautismo se sale de la iglesia para convertirse, también, en una ceremonia civil.

Celebrado por primera vez en el Ayuntamiento de Igualada (Barcelona) en 2004, esta ceremonia se ha denominado “ceremonia de imposición de nombre” o “acto de bienvenida a la comunidad” en los cuales se le da la bienvenida democrática al recién nacido.
Por supuesto, hay opiniones de todo tipo, incluso polémica por la denominación de “bautizo civil”. Para muchos es una celebración innecesaria, para los católicos es una cursilería pues es imposible asociar un sacramento cristiano con una celebración laica, mientras que los no creyentes consideran que tienen derecho a celebrar una ceremonia que no sea un rito católico para “dar la bienvenida a la comunidad” al bebé.
La conclusión es la aparición de una tercera via: Es decir ahora no es solo decidir si bautizamos o no… pues podemos bautizar pero sin tener componentes religiosos.

Leo, el hijo de Cayetana Guillén Cuervo y Omar Ayyashi, se ha convertido en el primer madrileño en recibir un “bautizo laico” en una ceremonia que celebró el concejal socialista del Ayuntamiento de Madrid, Pedro Zerolo, quien reclamó un registro para que el acto “sea algo más que simbólico”. Cayetana Guillén ha querido precisar que “se emplea la palabra bautizo de una manera simbólica, y sin tener nada que ver con el sacramento, sino igual que se bautiza un barco o un edificio; es una acepción, nada más”.






