
El pasado mes de noviembre, el Grand Théâtre de Ginebra, abría de nuevo sus puertas el prestigioso “Grand Prix d’Horlogerie de Genève”, que cada año premia a las mejores creaciones relojeras de la temporada
Si en la edición anterior fue FP Journe el gran triunfador de la noche, en esta ocasión, la codiciada “Aguille d’Or” fue para el Lange Zeitwerk de la firma alemana A Lange & Söhne, que ganó este prestigioso galardón por primera vez. Walter Lange y Jerry Schaper tuvieron ocasión de recibir el premio de manos de François-Paul Journe.
La Aguja de Oro al espectacular “hora y minutos saltantes” de la marca sajona (que nuestros lectores pudieron descubrir en la sección “Al Detalle” de nuestra edición número 22) fue una merecida recompensa al trabajo del octogenario Walter Lange, quien, junto al recordado Günther Blümlein -uno de los grandes visionarios de la industria relojera, fallecido en 2001-, recuperó la marca del olvido hace quince años para devolverle su antiguo esplendor. Sin renunciar a la estética clásica y elegante que caracteriza a todas las piezas de la manufactura alemana, el Lange Zeitwerk presenta una forma innovadora y moderna de dar la hora: hora y minutos saltantes en dos grandes ventanas, y una subesfera para los pequeños segundos.
En la categoría de mejor reloj deportivo, la marca premiada fue Richard Mille (ganador de la “Aguille d’Or” en 2007), por su reloj diver RM 025. La 25ª referencia de la firma es una pieza singular en el universo Mille, pues renuncia a la habitual caja tonneau para adoptar una forma redonda (más adecuada, sin duda, a un bisel de buceo). En cambio, la casa ha mantenido uno de sus signos distintivos con la esfera transparente que permite admirar el movimiento que se mueve en el interior.
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