
El verano 2012 se inunda de colores de todas las tonalidades, desde el pastel por el que apuestan diseñadores como Louis Vuitton al uso de esos colores dominantes y fuertes.
Colores como el fucsia, azules, amarillos o naranja y rojo coral a veces con tonos metalizados que se encuentran presentes en vestidos y complementos.
Es un estilo no fácil de combinar aunque si lo dominamos sus efectos son realmente sorprendentes






