
Cada vez más adolescentes saudíes deciden vestirse como hombres, bien por su orientación sexual o para huir de la discriminación que sufren las mujeres, una tendencia que preocupa a las autoridades que han comenzado a tomar medidas para evitarlo.
EFE – En el reino de Arabia Saudí, donde se practica una versión rigorista del islam, las mujeres tienen prohibido trabajar, casarse o acceder a los servicios médicos sin autorización de un familiar masculino.
Ante el incremento de mujeres jóvenes con apariencia varonil en las universidades y escuelas, la policía religiosa saudí ha ordenado en los últimos meses prohibir su ingreso en centros de estudios hasta que "rectifiquen su conducta" .
Para rehuir la prohibición, algunas estudiantes han optado por dejarse el pelo largo como Nouf, de 19 años.
"Desde que empezó a aplicarse esa prohibición, me dejé crecer el cabello para desviar la atención de las porteras de la universidad, pero no renunciaré a mi tendencia" , afirmó Nouf, que dice que ella no es lesbiana como las identifican desde fuentes oficiales porque no siente atracción por las mujeres y desea contraer matrimonio con un hombre.
Para la estudiante, vestirse y actuar de forma masculina es un acto de rebeldía en una sociedad en la que las mujeres no tienen libertad.
"Desde pequeña he sentido un deseo persistente de comportarme como un varón, ya que me cortaba el cabello muy corto y me gusta vestir como lo hacen los hombres, sin tener en cuenta las críticas de la sociedad" , apuntó.
Aun así, no lo ha tenido fácil porque a su familia no le gustaba que se comportara como un chico y la regañaba por ello, porque "la sociedad no desea ver a una joven que se exprese con libertad" .
"Yo sé que nadie puede entender mi personalidad, pero no me interesa mucho lo que piensen de mí" , sentenció.
Aunque ella lo hace como un acto de rebeldía, algunas de sus amigas lesbianas visten también de forma masculina y huyen de las restricciones sociales reuniéndose en sus casas, para no levantar sospechas sobre unas jóvenes encerradas en sus habitaciones.
Otra universitaria, Semah, de 22 años, estimó que "pese a que hay muchas chicas lesbianas que van ataviadas como hombres en la universidad, su porcentaje no supera una cuarta parte" .
No obstante, reconoció que hay estudiantes que intentan hacerse crecer el bigote y la barba rasurándose la cara, y dijo haber escuchado que se celebran bodas en secreto entre mujeres, aunque nunca ha asistido a ninguna.
En una ocasión, fue víctima de acoso por una compañera en el lavabo y presentó una queja a la administración que, a su vez, amenazó con expulsar a la culpable si repetía ese tipo de conducta.
Una supervisora de una facultad femenina, que declinó identificarse, aseguró que ella comenzó a percibir un aumento del número de mujeres que visten como hombres en los últimos años y destacó que suelen reunirse cerca de los aseos.
La supervisora no muestra indulgencia en los casos de acoso y explicó que suelen aplicarse sanciones severas, que pueden llegar a la expulsión si la estudiante se sobrepasa con otras compañeras.
Los medios de comunicación saudíes apenas se han hecho eco del fenómeno, aunque el diario local "Al Sharq" publicó el mes pasado un reportaje en el que advertía del aumento de este fenómeno.
En el artículo, una trabajadora de una escuela gubernamental señalaba que había percibido que cada vez hay más chicas con vestimenta de chicos en los colegios de elemental y secundaria, y lo consideró "un verdadero problema que debe ser estudiado y controlado" .
Algunas jóvenes entrevistadas por ese rotativo se quejaban de "las restricciones sociales que les impiden expresar sus gustos de manera natural" .
Discriminación también en el deporte olímpico
Precisamente y como muestra de la discriminación que la mujer padece en Arabia Saudita el pais ha estado a punto de ser expulsada de las Olimpiadas absolutas por no llegar a cumplir con la “cuota femenina” que todo país debe contar con su equipo.
En contra de la opinión del propio presidente del Comité Olímpico saudí, el príncipe Nauaf bin Faisal, el país se ha visto obligado a dar entrada al Equipo Olímpico a mujeres deportistas aunque será algo difícil conseguirlo ya que oficialmente el deporte les está vedado a las mujeres sauditas.
Existen, pero, centros de “rehabilitación” exclusivamente para ellas donde se puede practicar el deporte y mantenerse en forma de manera alegal. La rehabilitación es un eufemismo que facilita la práctica deportiva como parte de una terapia.
También han surgido en los últimos meses algunos gimnasios femeninos disimulados como casas de mujeres y que son frecuentadas por mujeres más jóvenes de alta posición. Estos gimnasios que se mantienen también dentro de una “alegalidad” están totalmente prohibidos en las ciudades santas de la Meca o Medina.
Para afrontar las criticas que recibe el país, el ministro de Educación, príncipe Faisal bin Abdulah, declaró en mayo pasado que instaurarían "pronto" clases de educación física en los colegios públicos femeninos, donde hasta el momento está prohibida. Nura al Fayez, la única viceministra de Arabia Saudí, envió recientemente una carta a la organización Human Rights Watch en la que informaba que ya está en marcha un plan para llevarlo a cabo.
Eso podría dar paso a una mayor presencia en el futuro de mujeres sauditas en competiciones internacionales aunque como dejo bien claro el responsable de la Presidencia General para la Salud de la Juventud, que regula la actividad deportiva, las mujeres deportistas no recibirían ningún apoyo oficial del Gobierno aunque les “permitirán participar” en ellas.



