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Según el juez, Jacob Hart, la prosa que en nada respeta la
gramática y los errores demasiado frecuentes en los documentos presentados por
el abogado Brian Puricelli obligaron al juez y a la acusación a
"gastar una increíble cantidad de tiempo en descifrar" el contenido, informa
ANSA.
Los errores de ortografía no impidieron sin embargo a
Puricelli ganar el caso, pero cuando llegó el momento de decidir sobre los
honorarios, que debía pagar la parte derrotada, el juez consideró excesivo el
requerimiento de 300 dólares por hora.
"Dadas las dificultades de comprensión y la mala calidad
del documento no merece más de 150 dólares por hora", decidió el magistrado.
Suerte tiene este juez de no enfrentarse a la farragosa
literatura judicial española, utilizada tanta por magistrados de alto copete
como abogados de honorarios millonarios y que son un verdadero insulto a las
normas gramaticales del español.
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