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EL SEMANAL DIGITAL - Hete aquí que en el mundillo del
periodismo "rosa", si se puede llamar así, también hay distingos: personajes de
primera, de segunda, la avalancha de "frikis" de todo tipo que de un tiempo a
esta parte inunda las televisiones… Oigan, no se nos enfaden ni nos tachen de
clasistas, pero es así. Entre la duquesa de Alba y Tamara Seisdedos no hay
color. Y no sigo con comparaciones para no herir susceptibilidades.
La modalidad más elevada del mundillo es la que se centra en
el seguimiento de las altas instituciones del Estado. Como se lo cuento. Vamos a
ver, para entendernos bien: se trata de seguir las actividades de la Familia
Real o del presidente del Gobierno, por ejemplo. Veraneos en Mallorca, regatas,
actos sociales no políticos, fiestas y otros saraos.
Uno de los periodos calientes de esta actividad son las vacaciones. Interesa
mucho saber dónde y cómo pasan las vacaciones el Jefe del Estado y el presidente
del Gobierno. Durante ocho años, era habitual que tanto los medios
especializados en política como los que se centran en, llamemosle así, sociedad,
se preocupasen por el veraneo de José María Aznar y Ana Botella en Oropesa,
primero, y en Menorca, después. Y no sólo eso. Al margen de temas políticos, hay
que reconocer que los Aznar han dado mucho juego en ese sentido con las
actividades de Ana Botella, el interés por el primogénito del presidente, José
María, o la gran apoteósis de la boda de Ana Aznar con Alejandro Agag en El
Escorial.
Con la victoria de José Luis Rodríguez Zapatero, vuelve a
cambiar el asunto, porque no sólo tenemos nuevo presidente del Gobierno, sino
también primera dama. De momento, ponemos la mano en el fuego al decir que uno
de los primeros temas consistirá en saber cómo es la vida de los Zapatero en
Moncloa y si van a realizar alguna reforma. No es que seamos adivinos.
Simplemente es un tema muy recurrente y prácticamente obligado cuando se instala
un nuevo presi. Saber si a su señora le gustan las cortinas, la decoración o la
disposición de los muebles de los anteriores inquilinos es algo que siempre
atrae lectores.
En gran parte, este interés ya se pudo ver incluso entre los medios más
"serios", que no dudaron en dedicarle páginas a las esposas de los candidatos
popular y socialista. Algunos, incluso, lo hicieron con gran despliegue
fotográfico en sus dominicales.
Y eso que, según Sonsoles Espinosa, su vida no va a cambiar. Claro que una cosa
es decirlo y otra ver si las circunstancias lo permiten. La mujer que conoció a
Zapatero en la Facultad de Derecho de León en 1981 y que se casó con él en 1990
no se da cuenta de que esa vida ya ha sufrido cambios. De ser la esposa del
candidato del PSOE ha pasado a ser la mujer del presidente del Gobierno. Así que
cambios va a haber. Otra cosa es que Sonsoles Espinosa vaya a seguir en el coro
del Teatro Real.
Aún así, el único cambio no va a estar en la familia Zapatero. Habrá que ver la
nueva vida de los Aznar, con una hija casada y esperando un hijo, el hijo mayor
en el extranjero y el pequeño Alonso como único hijo en la casa de sus padres.
¿Qué va a pasar, por ejemplo, con la pista de pádel de La Moncloa? O, por
supuesto, las quinielas que se van a hacer sobre el lugar elegido por José Luis
Rodríguez Zapatero para pasar sus vacaciones. Ya se sabe que Aznar lo puso fácil
con Oropesa, aunque últimamente cambiase a Menorca. Habrá qué ver las quinielas
sobre ZP de aquí al verano. ¿Volverá a ser Almuñecar, como el verano pasado, la
elegida? ¿O se inclinará por Lanzarote, como en este último fin de semana?
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