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El detenido es un hombre de 50 años de edad, técnico
electricista de profesión y vecino del distrito barcelonés de Nou Barris, que
vive con su esposa y las dos hijas de ésta, de 17 y 27 años de edad, en un piso
de la calle Ramón Alborch, informa Europa Press.
Los hechos fueron denunciados ayer por la hijastra mayor, según las mimas
fuentes. La joven llamó a la policía después de descubrir la cámara oculta en el
ojo de buey de la luz del lavabo. La chica observó "un piloto rojo" que le llamó
la atención y al desenroscar la bombilla descubrió la cámara.
Tras personarse en el domicilio, la policía descubrió la instalación que
conectaba la 'webcam' del baño con el ordenador personal del detenido. Además,
la policía halló varios diskettes con grabaciones de las dos chicas y de su
propia esposa, así como más imágenes en el disco duro del ordenador.
COMPORTAMIENTO EXTRAÑO.
Según la joven, antes de descubrir la cámara empezó a sospechar por el
comportamiento algo extraño de su padrastro que "corría" hacia el ordenador
cuando ella o su hermana entrababan en el baño.
Según aseguró la propia denunciante ante el juez, su padrastro nunca las ha
maltratado y la convivencia familiar puede considerarse "normal", aunque era
"controlador" y "estricto", especialmente con la menor de la hijastras.
Ante la evidencia de las pruebas, el detenido no pudo negar los hechos. En su
declaración ante el juez, reconoció haber instalado la cámara. Sin embargo, se
justificó diciendo que su intención era "controlar" a su hija menor,
adolescente, por temor a que sufriera "bulímia" o "consumiera drogas".
Tras su declaración, el juez ordenó su puesta en libertad con cargos. De
momento, se le imputa un delito contra la intimidad a la espera que las
investigaciones revelen si el sospechoso difundió de algún modo las imágenes.
PROHIBICION DE ACERCARSE AL DOMICILIO.
Pese a dejarlo en libertad, el juez ha acordado como medida cautelar la
prohibición de acercarse al domicilio familiar y a sus dos hijastras. Fuentes
jurídicas señalaron que se trata de una medida "novedosa" por su "notable
dureza", dada la entidad de estos hechos. El magistrado justifica la adopción de
esta medida en la voluntad de evitar que se repitan los hechos y la posibilidad
de que pueda destruir pruebas.
Esta medida cautelar implica "la expulsión" del detenido de su domicilio por
tiempo indefinido, "hasta que cambien las circunstancias" o hasta el máximo de
cinco años que prevé la ley.
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