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La premisa es la siguiente: cualquier personapuede llevar a
una mujer a un buen restaurante y sacar su tarjeta de crédito para pagar.
Pero si lo que realmente quiere es impresionarla, debe cocinar para ella. El
éxito estaría asegurado. Así lo afirman los
estadounidenses Doug Veith y Tom Greenwood, autores del libro “Gánesela con una
cena”. Dicen que hablan por experiencia. El primero relata que cocinó para una
mujer. Quemó algunas cosas, dejó el desparramo en la cocina con pasta hirviendo,
pero ella igual se casó con él. A su amigo, una primera cita amenizada con un
arroz con atún (directamente extraído desde el tarro) y salsa de soya, redundó
en una larga relación.
Greenwood insiste en que lo importante no es qué tan elaborada y rica resulta la
preparación. “A las mujeres les encanta que lo intentes”, sentencia.
Pero, claro, la idea tampoco es hacer un papelón, así que los amigotes sacaron
su libro de recetas. “Reconocemos que la mayoría de los hombres no cocinan”,
dicen en la introducción. “Necesitan que alguien camine a su lado en el
proceso”.
Con la ayuda de una mujer develan los secretos del mundo culinario. Ella -Alex
Hilebronner- propuso los menúes y ellos los “ahombraron”. Veith lo
ejemplifica con la palabra marinar: “A los hombres los ahuyentan ese tipo de
términos. Prefieren remojar”.
El libro incluye una nomina de “cosas que no hay que hacer” y “cosas que
hay que hacer” (como bajar el volumen del contestador telefónico en caso de que
a la madre o a una ex se le ocurra llamar durante la cita y dejar un mensaje) y
una pequeña selección de fotos en blanco y negro de utensilios de cocina, cosa
que el entusiasta aprendiz de chef no confunda, por ejemplo, un cuchillo para
filetear con un pela patatas
Además recomienda los vinos para cada preparación e incluso la música de fondo
para una cita inolvidable. |