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La polémica comenzó en febrero: que cómo era posible que dos
muchachas estudiantes de Harvard publicaran una revista con ese tipo de
contenidos. Las ideólogas y editoras, Katharina Cieplak-von Baldegg y Camila
Alexandra Hrdy, presentaron a la universidad el proyecto de una publicación
sobre sexo; aunque valga decir que no era así tan simple, se trataba de "sexo
artístico" en una combustión con poesías, ensayos, ficción y artículos
"inteligentes".
Entonces, incluso antes de que la telúrica revista -llamada "H Bomb"- viera la
luz, llegó el tsunami: "The Crimson", una publicación estudiantil de
dicho centro de estudios, la calificó de inmediato como "una magazine porno";
"The Times", de Londres, le colgó el cartel de "ambición desnuda";
y el "Boston Herald" la calificó de "revista nudista".
Finalmente, la ola fue vadeada por Cieplak-von Baldegg -de 20 años y estudiante
de cine de segundo año- y Hrdy -de 21 y alumna de historia de la ciencia- que
ayer pudieron lanzar su bomba H, que incluía las fotos de dos chicas al desnudo.
En la víspera de la salida a la calle de la revista, sus editoras realizaron una
fiesta en un bar, donde recibieron el apoyo de sus familias. La madre de Cieplak-von
Baldegg, Praxedis von Baldegg, una psicoterapeuta originaria de Suiza, expresó
al diario "The Boston Globe": "A los jóvenes de hoy, especialmente los que van a
Harvard, se les habla muy poco de lo emocional y lo sexual. Por eso me parece
que es el momento perfecto para esta revista".
El camino para llegar a esta celebración fue tortuoso pero satisfactorio. Las
editoras dijeron que en algún momento sus declaraciones fueron tergiversadas,
como cuando la revista fue calificada como "magazine porno". Además debieron
entregar dos CD con muchas de las imágenes que aparecerían a dos decanos. Y no
hubo censura. Pero sí advertencias, como que tenían que extremar la cautela
sobre los contenidos de la publicación.
"Ellos se percataron de que era una revista de expresión libertaria. Sólo nos
dijeron que tuviéramos cuidado", dijo Cieplak-von Baldegg al "The Boston
Globe".
En su primer número, aparte de las dos chicas al natural, la revista bianual de
50 páginas publica a un estudiante que narró su vida sexual en primera persona;
otro artículo habla de los afanes de alumnos por conocer a graduados (as),
"especialmente en cuanto a sus humanidades"; otro urge a los jóvenes a usar
condones de alta calidad; destacan también las entrevistas a varios profesores
cuyo trabajo se vincula a temas sobre sexualidad.
Finalmente, el equipo invirtió nueve mil dólares para el número debut de ocho
mil copias, una organización estudiantil les donó dos mil dólares. Y el resto se
costeó con publicidad. |