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Agencias - Consiste en dos varillas flexibles de polímero de silicona que se implantan unos
seis u ocho centímetros por encima del codo mediante una pequeña incisión, que
requiere anestesia local y no necesita puntos de sutura.
Una vez colocado, las varillas liberan en forma continuada 75 mg de
levonogestrel (progestágeno), que inhibe la ovulación.
“Su eficacia es similar a la de la ligadura de trompas y mayor que la de los
anticonceptivos orales”, precisó Javier Haya, ginecólogo del Hospital Santa
Cristina.
Una de las ventajas que ofrece este sistema es que es reversible, es decir, si
la mujer desea quedar embarazada sólo tiene que acudir al médico para que le
quite las varillas
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