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"Estuviste grandioso, cariño", le dijo claramente
Laura Bush a su marido presidente después de que se enfrentara ante las cámaras
al aspirante demócrata, el senador John Kerry. Teresa Heinz Kerry tuvo
otras palabras para su marido: "Hombre, haz más ruido", o algo parecido
pareció ser su veredicto. El contraste entre la actual
primera dama y su aspirante a sucesora no podría ser mayor. Laura Bush, de 57
años, es firme y tiene un peinado prolijo, se viste de manera conservadora y
públicamente sólo muestra admiración por su marido.
Teresa Heinz Kerry, a sus juveniles 66 años, ha vivido en tres continentes,
habla cinco idiomas, tiene un llamativo revoltijo de rulos en la cabeza y se
viste de manera cuanto menos llamativa.
Cuando su marido, ningún especialista en levantar pasiones hablando en público,
da un discurso demasiado largo, Teresa no esconde su aburrimiento.
"Está mal acostumbrada y a veces tiene dificultades para tocar el segundo
violín", dijo un asesor de Kerry al "New Yorker".
Teniendo en cuenta el temperamento de la señora Kerry, uno puede imaginar que
los muros tiemblan cuando la mujer de la casa se enoja. La multimillonaria,
casada en primeras nupcias con el heredero del imperio del ketchup John Heinz,
no suele morderse la lengua. "Una bala de cañón suelta", se preocuparon
los estrategas demócratas desde el principio.
Acompaña a su marido en las apariciones públicas que elige, habla abiertamente
sobre sus tratamientos antiarrugas con bótox y afirma al micrófono que castraría
al hombre que la engañe.
A los estadounidenses esta sinceridad les parece más bien chocante. Según una
encuesta del periódico "Los Angeles Times", el 75 por ciento encuentra a Laura
Bush simpática, pero sólo el 35 por ciento puede decir lo mismo de Teresa Kerry,
que de mudarse a la Casa Blanca sería la primera dama más vieja en hacerlo y la
segunda extranjera después de Louisa Quincy Adams.
Heinz Kerry, nacida en el Mozambique colonial en el seno de una familia de un
médico portugués, trabajó hasta su boda como intérprete de Naciones Unidas en
Nueva York. Tiene tres hijos. Su primer marido murió en un accidente de
helicóptero en 1991. Desde entonces dirige la próspera fundación familiar,
involucrada sobre todo en proyectos ambientales.
Las entre tanto populares hijas de Bush y Kerry cautivaron al público en las
Convenciones Nacionales que proclamaron candidatos a sus padres.
Alexandra, de 31 años, y Vanessa Kerry, de 27, afirmaron entonces que su padre
tiene un corazón tan grande que una vez intentó salvar a un hámster ahogado
aplicando respiración boca a boca.
"Nosotros también teníamos un hámster", respondieron Barbara y Jenna un
mes más tarde ante los republicanos en Nueva York. "Sin entrar en detalles:
el nuestro no sobrevivió". >>
Laura Bush, el arma secreta del presidente y candidato a la
reelección |