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Medio siglo después de la revolución desatada por los
estudios del sexologo Alfred Kinsey, EEUU todavía tiene reparos para hablar
sobre sexo como muestran las airadas reacciones por el estreno de la película
sobre su vida.
Un país que se escandalizó con el semi destape de Janet Jackson no puede aceptar
tampoco un filme que gira en torno a la masturbación, la infidelidad o la
homosexualidad, los temas favoritos del científico.
En sus revolucionarios informes, Kinsey se enfrentó sin aspavientos a éstos y
otros tabúes y causó un terremoto cuando habló de la diversidad de las
experiencias sexuales de los estadounidenses.
Kinsey encontró que el sexo prematrimonial, la infidelidad, la masturbación y la
homosexualidad eran mucho más prevalentes de lo que nadie estaba dispuesto a
reconocer en 1946.
Muchos hombres heterosexuales, por ejemplo, reconocieron haber tenido
experiencias homosexuales en las investigaciones de Kinsey, profesor en la
Universidad de Indiana.
“El legado de Kinsey no es el de la ilustración sexual, como esta película
parece dar a entender, en todo caso Alfred Kinsey es responsable de que mi
generación esté forzada a enfrentar las devastadoras consecuencias de
enfermedades de transmisión sexual, la pornografía y el aborto”, subrayó
Brandi Swindell, de Generación Life, una agrupación de jóvenes
conservadores.
Este grupo planea distribuir panfletos frente a los cines que proyecten la
película, dirigida por Bill Condon y protagonizada por Liam Neeson.
Catholic Outreach, un grupo con sede en Carlsbad (California), cree que
Kinsey "trajo consigo la extendida aceptación de la perversidad y la
inmoralidad que existen hoy", aseguran.
Pero no todos piensan igual, por supuesto. El diario "USA Today" señala que se
trata de "uno de los mejores filmes del año", mientras que para el
crítico de "The New York Times" A.O. Scott la película trata el tema de sexo con
sobriedad, sensibilidad y buenas dosis de humor.
Condon, por su parte, cree que Kinsey era un hombre muy complejo y confía en que
su obra arroje luz sobre este personaje, mientras que los distribuidores de la
película piensan que ha de servir para que la gente discuta sobre sexo de forma
"madura y honesta".
En 1948, cuando Kinsey publicó su obra titulada "El comportamiento sexual",
se le tachó de pervertido, una amenaza para la sociedad y, cómo no, de
comunista.
Mucho ha cambiado desde entonces, pero los científicos dicen que, si algo se ha
mantenido constante a lo largo de todo este tiempo, es la reticencia de EEUU
ante el estudio de la sexualidad, un reparo que han frenado el conocimiento
científico en torno a preguntas fundamentales.
Entre otras cosas, hoy no se dispone de suficiente información sobre hasta qué
punto el deseo sexual afecta en la toma de decisiones, cómo se desarrolla la
identidad sexual en la juventud o, más recientemente, cómo influye en la
sociedad la abundancia de material pornográfico que circula por internet.
Como dice el doctor Gilbert Herdt, investigador en la Universidad Estatal de San
Francisco (SFSU), "llevo en este campo 30 años y el nivel de miedo e
intimidación es ahora mayor de lo que puedo recordar". |