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Agencias - Desde hace algún tiempo, en las calles de las principales ciudades
iraníes se han multiplicado los hombres que prefieren los pantalones y las
chaquetas, pero también los foros religiosos de clérigos que critican esta
opción de vestir.
Además, es habitual escuchar a los más tradicionalistas criticar que las túnicas
obligatorias para la mujeres se han acortado y ceñido, y que muchas no cubren su
cabello lo suficiente cuando caminan por las ciudades, trabajan o hablan con un
hombre.
Y aunque el debate sobre la imposición de un atuendo que respete "la identidad
iranio-islámica" afloró hace un par de meses con poca seriedad entre las
autoridades iraníes, en los últimos días ha comenzado a cobrar forma.
Esta misma semana, la Comisión Cultural del Parlamento, controlado por los
conservadores, decidió invitar a varios conocidos diseñadores de ropa iraníes
para tratar la cuestión.
"La reunión fue fructuosa y sirvió para llegar a varios puntos de consenso",
explicó la diputada Fatemeh Alia, miembro de la Comisión Cultural parlamentaria.
El propósito de la reunión, en la que la mayoría de los diseñadores invitados
eran mujeres, era estudiar formulas que permitan "arreglar la cuestión de la
moda y la vestimenta", puntualizó la parlamentaria.
"Les hemos pedido que nos presenten sus ideas, sus diseños, durante las próximas
tres semanas", explicó Alia, a quien cita la agencia oficial iraní de noticias
IRNA.
La Comisión Cultural indicó, por su parte, que pretende mostrar un diseño piloto
a los autoridades pertinentes antes de que finalice el próximo mes de febrero.
Alia puntualizó, asimismo, que el proyecto no se limita a la forma de vestir de
las mujeres sino que también se ocupa de las ropas de los hombres, porque "el
traje no es una vestimenta iraní y se ha tomado de los occidentales".
El conservador régimen de los ayatolás obliga a todas las mujeres, sean iraníes
o extranjeras, a cubrir el cabello y todo su cuerpo cuando estén en público, y
recomienda que lo hagan por medio del "chador", una sola pieza de tela negra y
tupida desde los pies a la cabeza.
Sin embargo, la mayoría de las mujeres en Teherán y otras grandes capitales
prefieren vestirse con una túnica y tocarse con un pañuelo, que según se coloque
deja ver una mayor o menor cantidad de pelo.
Debajo de la túnica, las iraníes suelen llevar vestidos de corte occidental,
cortos, coloridos y en ocasiones ceñidos y con escote, que muestran sin tapujos
en la intimidad de los espacios privados o en los domicilios, donde suelen
celebrarse fiestas.
En su cruzada por preservar la moralidad y evitar al hombre la tentación con la
que vinculan el cuerpo femenino, los conservadores clérigos iraníes han
arremetido también contra esta práctica y denunciado que las mujeres han
acortado y estrechado peligrosamente sus túnicas.
"Cada uno es libre de llevar lo que quiere en su casa, ya que el proyecto sobre
la vestimenta sólo se preocupa de la vida pública", asegura la diputada Alia.
"Pero, si da buenos resultados, no se descarta extenderlo al ámbito privado",
apostilla.
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