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Agencias - En cada una de las 10 encuestas distintas realizadas entre
septiembre del 2000 (antes de que comenzara el escándalo) y septiembre del 2004,
aproximadamente un tercio de los católicos dijo que asiste a misa al menos una
vez por semana, de acuerdo con el Centro de Investigaciones Aplicadas en el
Apostolado en la Universidad de Georgetown.
La asistencia regular se elevó a 39% en febrero del 2002, un mes después de que
comenzó la crisis, y osciló entre 31 y 35% durante los dos años siguientes. El
margen de error de cada encuesta iba de 2,2 a 4,4 puntos porcentuales.
"Estas encuestas indican poco cambio en el porcentaje de católicos adultos que
dicen asistir a misa cada semana", dijo Mark Gray, un investigador del centro.
La crisis comenzó en la arquidiócesis de Boston, en enero del 2002, con el caso
de un sacerdote acusado, y se extendió por toda la nación, afectando a cada
diócesis estadounidense y llevando al papa Juan Pablo II a organizar una reunión
extraordinaria de los cardenales estadounidenses en El Vaticano.
Aunque los católicos han expresado su disgusto por la forma en que los obispos
manejaron los casos de abuso sexual en el pasado, la mayoría de los fieles ha
dicho durante los últimos tres años que el escándalo no socavó su fe. |